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jueves, 14 de enero de 2016


A través de los años de ejercicio de la práctica odontológica, hemos visto perennes enamorados rechazados, por hacer caso omiso a las sutiles (y no tan sutiles) sugerencias de visita al dentista que le ha hecho su enamorado  o enamorada; hemos visto esposas que se niegan a tener relaciones sexuales con sus esposos debido a su falta de higiene bucal, y a personas rechazadas o con  aislamiento social auto- impuesto por complejos relacionados al aspecto de los dientes.